MANEJO DEL RIEGO EN LA UVA DURANTE EL BROTE

Manejo del riego en la uva durante el brote

La Uva de Mesa, sigue siendo rentable a lo largo de los últimos años, pero nos enfrentamos no solo a la incorporación de nuevas variedades, sino también a los desafíos que nos genera el cambio climático, conocer las diferentes prácticas de manejo para lograr los rendimientos esperados, resulta clave.

 

El verdadero reto: el manejo del riego

Bajo las condiciones climáticas y de suelo en Perú, es prioritario comprender que el manejo del agua es uno de los aspectos claves para alcanzar las metas productivas y económicas. La producción depende directamente del riego y es así, que al menos el 80% del éxito de una campaña se basa en una buena operación y manejo del riego. Bajo este concepto, se debe tener el objetivo de cuidar el cerebro de la planta, el sistema radicular de la planta, aplicando las cantidades de agua adecuadas en los momentos precisos. Determinar y manejar estas dos variables del riego, marcan la diferencia sobre todo en las variedades sensibles a partiduras desde pinta a cosecha, o demás cuya exigencia en producción son mayores. La eficiencia en el manejo del agua dentro del campo no solo impacta en la fisiología y productividad de la planta, sino también colabora en el gran desafío presente de cuidar el recurso hídrico en un contexto de escasez que presenta en el corto plazo a nivel mundial.

 

El impacto de las bajas temperaturas

En el Perú los parrones empiezan a brotar en épocas de bajas temperaturas (temperaturas menores a 10 °C). Durante esta etapa fenológica y bajo temperaturas no óptimas para el normal crecimiento, comienzan a observarse diferentes problemas, como son un lento desarrollo de los brotes e intoxicación de la planta ocasionada por la presencia de sales, al punto de generar pérdida de fruta-racimos. Si esta condición de temperatura, se combina con un mal manejo del riego, la situación empeora aún más.

 

Composición de los suelos: La nutrición

La fertilización pasa a ser una pieza de ajuste una vez que resolvimos el manejo del riego. Hay que considerar que las bajas temperaturas y un mal manejo del riego tienen su impacto en la nutrición de la vid.  No es novedad que una planta bien nutrida, cualquiera sea la especie de la que estemos hablando, es una planta fuerte. El desbalance nutricional ocasionado por estas dos variables genera debilitamiento de planta, haciéndola más propensa a la infección de hongos de madera.

 

Recomendaciones

En la etapa inicial del brote, lo recomendable es hacer un riego profundo en poda y después alejar el riego el máximo de días posible, para que la raíz empiece a despertar, sobre todo en temporadas frías. Es importante definir la lámina de riego a aplicar considerando el tipo de suelo (textura), en complemento con calicatas y equipos de medición, para saber exactamente qué es lo que sucede con el agua en el suelo. Definida la lámina, se mantiene fija a lo largo de la temporada, y solo varía la frecuencia de riego, según la demanda hídrica del cultivo. En definitiva, el objetivo es regar de manera eficiente, determinando de manera correcta y precisa la lámina de riego. De esta manera evitar perder agua más allá del sector explorado por las raíces o bien evitar que la planta tenga un gasto de energético excesivo en extraer agua del suelo y que termine afectando el normal desarrollo de los brotes.  Lograr un adecuado humedecimiento del perfil, es clave esto para mantener activo el sistema radicular de las plantas.

El manejo del riego a lo largo del desarrollo del cultivo será decisivo para lograr los calibres y rendimientos esperados. La gestión de riego en esta etapa se debe basar en lograr un estatus de humedad óptimo y mantener el agua aplicada en la zona de raíces activas, no perdiendo agua por infiltración profunda. Medir contenido de humedad en suelo como práctica de control, realizar calicatas o utilizar tecnologías para la gestión del riego colaboran en el seguimiento y monitoreo del riego para lograr alta eficiencia.

 

La falta de agua y la responsabilidad que tenemos…

La escasez hídrica es una de las mayores dificultades con la que nos enfrentamos en la producción agropecuaria. Es un problema a nivel ambiental, productivo y económico. Tenemos la responsabilidad y el compromiso de controlar nuestras operaciones de riego y emplear equipos y tecnologías que permitan evaluar in situ la eficiencia en los riegos aplicados. Tomar decisiones en función de datos específicos de cada huerto y medir reduce el error humano y mejorara todas las eficiencias del sistema: como recurso hídrico, costos energéticos, mano de obra, entre otros. Estas recomendaciones de monitoreo en conjunto con continuas evaluaciones a través de tecnologías satelitales, incrementa la eficiencia del riego.

Si quisiera saber más sobre nuestra tecnología, contáctenos en nuestra web www.organikolatam.com